The Drums, my friends

Creo que The Drums es uno de mis grupos favoritos, y no os penséis que lo he descubierto hace mucho. ¿Por qué lo digo de forma tan categórica? ¿Qué pensarías si cada vez que no tienes nada que hacer, te viene a la cabeza I need fun in my life? ¿Y si vas haciendo footing y lo estás dando todo y de repente suena en tu cabecita Let’s go surfing? ¿Y si estás tomándote unas cervecitas con unos amigos que aprecias infinitamente y no te puedes quitar de la cabeza Best friend? ¿O si estás a punto de pagar en una tienda algo de valor totalmente desproporcionado y en el momento en que te das cuenta de que no tienes dinero te largas resignado tarareando Money? Pues todas estas preguntas han encontrado su respuesta (en mi caso) y que cada uno debería hacerse un examen de auto-música (preocupante si suena Camela en tu cabeza…).

A pesar de que no sean un grupo perfecto, tienen algo diferente, algo fresco, algo que te llega dentro. Cada vez que escucho una canción suya, sea la que sea, parece que la escucho por primera vez. Tienen una chispa única que hace que mi cuerpo reaccione favorablemente, igual que cuando te comes un plato, aunque no sea el mayor manjar del mundo (piensa en pizza, hamburguesa, escalopa rebozada…), y a mitad ya no puedes con tu alma, pero no puedes parar de ingerir porque está sencillamente buenísimo. Pues lo mismo con The Drums. Ellos han conseguido convertir viajes tediosos en coche en viajes amenos (ir desde la Costa Brava a Madrid, lo es).

¿Cómo conocí a The Drums? Pues totalmente de casualidad, como suele suceder con todos los grupos que acaban dejándote huella. Después de un día más en el trabajo pasando las horas junto a Photoshop e Indesign, llegué a casa y, conversando con mi hermano, vi en los 40TV (sí, ¡los 40! Increíble, pero cierto…) a un tío entrando por la ventana de una pequeña habitación que empezó a moverse de una forma muy peculiar. Lo primero que pensé fue: “este grupo debe ser de los años 80, con esas pintas y este tipo de música”. La cosa no me cuadraba y me quedé hipnotizado esperando a que saliera el nombre del grupo y la canción: “The Drums / Best friend” ¡Genial! El resto fue trabajo del señor YouTube. ¿Qué otra cosa podía hacer que comprarme su LP? Su estilo de música me atrapó y su estética me llamó la atención.

En directo también son una banda que encanta, eso les hace más grandes. En el primer concierto que les vi, en la Sala 2 de Razzmatazz presentando su primer álbum, el vocalista Jonny Pierce salió desbocado y nos dejó a todos exhaustos con sus movimientos y sus idas y venidas. The Drums sonaban sucio, sonaban de lujo. Pero en el segundo concierto, esta vez en Razzmatazz, algo cambió, el grupo ya había adquirido más madurez y Pierce tenía sus movimientos más estudiados. Quizás fuera porque el grupo se había quedado con menos componentes. No estoy diciendo que sea malo, sino todo lo contrario: su directo ganaba en calidad y conectaba más con el público, creaba un ambiente entre romántico y animado.

Y en el último concierto que vi de 2014, tan solo eran dos los integrantes del grupo: Jonny Pierce y Jacob Graham. Aquí ya no solo estaba Pierce como protagonista; Graham tenía su espacio de protagonismo con sus también ya personales movimientos, igualmente geniales. Son capaces de crear una atmósfera idílica.

Nadie debe perderse un directo de The Drums. Yo por lo menos no lo haré. Cada vez que vengan a mi ciudad, me tendrán allí. Y a continuación os dejo una breve selección para que comprobéis, por vosotros mismo, la evolución musical del grupo:

Y, para acabar, os hablaré muy rápidamente de su último trabajo: Encyclopedia. No es brillante (sus dos anteriores álbumes eran mucho mejores para mi gusto, incluso las caras B), pero es bueno. Es compresible que los fans como yo, que les han seguido desde sus inicios, notemos el cambio. Pero de todas formas, hay que reconocer que mantienen la esencia, y eso hace que nunca dejemos de quererles. Ojala realizasen otro álbum en la misma tónica.

Y finalmente, podría decir que The Drums son mis amigos: van allá donde yo voy. Cuando estoy triste, me intentan animar. Cuando no sé qué ropa ponerme, les miro a ellos y sé que su ropa nunca me va a quedar bien, así que me proporcionan dosis de realismo. Cuando estoy cansado de escuchar música, siempre se acuerdan de recordarme alguna canción suya y, si no, tan solo tengo que fijarme en sus referentes y sé que serán buenas recomendaciones.

Desde aquí, que ni siquiera es una ciudad, muchas gracias. Y por favor, no cambiéis y no dejéis de hacer música. ¡Gracias, amigos!

Anuncios

Un comentario en “The Drums, my friends

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s