BCN Live! by Sony: lo que pudo ser y no fue

El miércoles pasado pudimos asistir al BCN Live! by Sony, un concurso organizado por la marca y por diferentes sponsors para buscar a bandas. Para nosotros, la oportunidad perfecta para volver a ver a Izal tres semanas después de verles por San Valentín (concierto e-nor-me que os narro aquí).

A finales de diciembre anunciaron a algunos de los grupos que estarían presentes (Standstill, Zoot Woman y The Vaccines), y a mitad de febrero, al ganador de la edición, John Grvy, y a los todoterrenos Izal. La fecha señalada fue el 4 de marzo (malograda fecha por coincidir con las semifinales de la Copa del Rey de fútbol, en las que jugaban, por separado, Barça y Espanyol) y el lugar anunciado era el Sant Jordi Club, una sala que cuenta con un aforo máximo de 4600 personas (me he documentado súper bien aquí).

A dos días del festival, la organización anunció que cambiaban de ubicación y se trasladaban a la eterna Razzmatazz, cuyo aforo es de unas 2000 personas (oficialmente no encuentro ningún dato, pero la sala sí tiene ducha. ¡Muy importante!).

¿Una previsión demasiado optimista? Claramente sí. A consecuencia de esto, nos dicen, hay un cambio de horario por el que Standstill anula su concierto. La organización hace bien en poner a disposición de los afectados la devolución del importe de sus entradas (y no como en el Jiwapop, festival-fracaso que se quedó con nuestro dinero por una falta de organización y previsión escandalosa).

Ni vimos al cantante que ganó el concurso, John Grvy, ni a Zoot Woman. Nosotros queríamos Izal. Ilusos, pensábamos que sería algo parecido a lo que vivimos el 14 de febrero, pero no. La sala quedaba muy grande para el poco público que había (calculo que seríamos unas cien personas), y de los cuales habría que saber quiénes pagaron su entrada. Sospecho que pocos.

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Izal salió enérgico y no pudo evitar comparar con la última vez que pisaron ese escenario. Oyeron eco y no la respuesta del público, una audiencia que, no por ser pequeña, tenía que estar apagada. Pero te sentías incómodo ante tanto silencio desde pista, ante una música tan limpia y definida. Lo de la tensión que se corta con un cuchillo… Algo así. Y ellos se dieron cuenta e intentaron animarnos. A nosotros nos contó bien poco. Al resto, sí.

Transcurrían las canciones (la mayor parte del repertorio fueron canciones del nuevo disco, a excepción de Magia y efectos especiales, Tu continente, Conclusión en Do para Ukelele y la traca final de Qué bien y La Mujer de verde). Una hora de concierto que dio para mucho o para poco.

Al final de una actuación que, segurísimo, se les hizo eterna, agradecieron los ánimos, el haber acudido en miércoles y el haber remontado la energía a dos canciones del final. Por eso nos regalaron Extraño regalo antes de los bises. Pero el sarcasmo de Mikel Izal al afirmar que “habían valido la pena las siete horas de carretera” fue evidente. No sé qué les debieron prometer. Lo que el grupo vivió, desde luego que no, acostumbrados desde hace meses a llenar salas.

¿Y cómo nos quedamos nosotros? A medias. La actuación de Izal fue intachable, pero el ambiente no daba para más.

Y después de Izal, llegaron los cabezas de cartel: The Vaccines. Populares por ser la banda sonora de nuestro verano #mediterraneamente con su tema If you wanna. Verano, if you wanna come back, it’s alright… Una audiencia mucho más entregada, un sonido más amplificado, sucio, potente. Mucho más que con Izal. ¿Es que las salas meten mano en función del caché del grupo? ¿Qué pensáis? A pesar de esto, nos fuimos a mitad de su actuación. Era miércoles y al día siguiente tocaba madrugar.

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Como os he dicho, nosotros íbamos a ver a Izal y yo volví a casa a medio gas. Sufrí por lo incómodo de la situación y sufrí por ellos. Y me fui pensando qué es lo que deben pensar los artistas cuando se encuentran en una situación como esta, cuando ya están acostumbrado a llenar salas y a repetir fechas porque las entradas se agotan antes de tiempo. ¿Deben conformarse, deben frustrarse? ¿Podré alguna vez hablar con ellos y saberlo?

PD: Perdonad la tardanza. Una croniquilla una semana después del evento no tiene mucho sentido, pero con la inauguración del blog, se fue retrasando… ¿Pero y no da pena dejar un texto ya hecho sin publicar?

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